Gladia

De todas las escalas de Italo en este viaje, quizá la que más puede presumir de marinera es Gladia. La apellidan “La Soberbia” por la magnífica estampa que ofrece a los barcos que se le acercan, encandilados por su mayor insignia

En el mar de Gladia, uno de sus bravos navegantes descubrió que es posible avanzar sobre las aguas contra el viento y quedó retratado para la historia, solemne y orgulloso, como la reencarnación del mismísimo Neptuno

Pero no todo es soberbio y aventurero en esta urbe. Si, como Italo, uno deja que la curiosidad lo guíe hasta algún vicolo del puerto, descubrirá gente corriente, humanos pescadores que comparten el pan y el vino, verdaderos héroes del día a día, de la épica cotidiana de la ciudad, quizá la única verdadera.

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